¿Se han fijado que cuando uno visita por primera vez a una persona que tiene gato, uno entra a la casa y el gato (que están siempre sentados en un sillón) lo mira a uno, como de pies a cabeza con cara inexpresiva y después de algunos segundos o mira para otro lado o le pone cara de pedirle algo. Si es la segunda opción, el dueño de casa entra en una estado de ansiedad-felicidad-desbordamiento porque altiro sabe que uno le gustó al gato, y ahí va y le dice:

¡¡¡Oye!!! le gustaste al gato y uno con cara de WHAT? y ahí le cuenta la gente a uno que al gato no le gusta cualquiera persona, y se lo dice con cara de alegría admiración y con un brillo especial en los ojos, y durante la visita se lo repite varias veces y uno con toda la extrañeza de la situación pone cara de que también esta contento y se siente honrado. 

Porque por mucho que los gatos que sean famosos por  enojones/traicioneros/malvados/rencorosos/faltos de humor/malignos e interesados y no les importe despertar a los dueños a las tres de la mañana, se coman su comida o le desarmen su rompecabezas de 5000 piezas, la gente que tiene uno siempre los adora y los perdona. 

Los gatos a diferencia de los perros no es que se pierdan, como esos perros de los carteles de "perdido", porque si un gato se va, no es que se perdió, simplemente no le gustó la comida o lo hicieron pasar un mal rato.