Diego ha estado muy emocionado desde que conoció la luna, nuna, le dice. Cuando la ve, empieza con un frenético: nuna-nuna-nuna-nuna-nuna-nuna. Y a uno le da TANTA ternura, y anda contando (al que quiera escucharla) que a Diego le gusta la luna. La otra vez estaba despidiendo a una amiga en la puerta de afuera …